Mi reconocimiento
En 1985, a pesar de haber sido víctimas de uno de los terremotos más potentes sufridos en la historia, solo una reducida parte de construcciones se vino abajo, casi 30 años después del terremoto que había sucedido en 1957 (de 7.7 grados), donde hubo 700 muertos (y hasta la caída del Ángel de la Independencia).
En 1985 me quedó la fuerte impresión de que los ingenieros y arquitectos mexicanos son de los mejores del mundo, pues con un movimiento telúrico de tal magnitud, definitivamente la Ciudad no se vio TAN afectada (a pesar de las dantescas escenas que vivimos en aquellos años).
Ayer, curiosamente, con una distancia de tiempo similar, cerca de 30 años, volvimos a vivir un terremoto donde algunas fuentes indican que su magnitud fue de 7.8, otros de 7.93. A pesar de ello, los daños sufridos no han sido ni la sombra de lo sucedido en el 57 y, menos aun, en el 85. Ayer hubo crisis nerviosas, algunos desperfectos en edificios y construcciones, un par de automóviles aplastados, pero no hay reportes de vidas humanas perdidas.
Tal vez no alcanzamos a medir la magnitud del fenómeno vivido, pero, ¡vaya que ha sido fuerte! ¡Y vaya que lo podemos contar! En esta ocasión, vale hacer dos fuertes agradecimientos, así como reconocimientos:
1) Gracias a Dios por cuidarme, por cuidar a mi familia y a mis seres queridos, y,
2) Gracias, y un fuerte reconocimiento, a los Ingenieros y Arquitectos mexicanos (así como los albañiles y oficiales de la construcción) que, con lo vivido el día de ayer, han dado una clara muestra de la enorme calidad con la que contamos en las construcciones en la Ciudad. Yo creo que el día 3 de Mayo deberían ser merecedores de un sentido homenaje todos ellos.
Gracias y reciban mi más profundo reconocimiento.
David, es un enorme gusto saber de tí, y aún recuerdo todos los momentos que compartimos durante el terremoto en la Ciudad de México.
Tu amigo Luis Angeles Bernal.