Mejorar la productividad
Durante mucho tiempo se han establecido fórmulas para mejorar la productividad en cualquier ámbito, ya sea el laboral, el estudiantil o el que sea. Fórmulas van y fórmulas vienen, algunas glamorosas, algunas tiránicas. Sin embargo, yo creo que la mejor forma de poder tener una mayor productividad es mediante la estabilidad emocional.
La estabilidad emocional es un estado donde se cuenta con un bajo grado de enfrentamiento de problemas, situaciones amorosas, situaciones económicas o situaciones de seguridad (todo lo anterior ya sea personal o vinculado a personas cercanas). No quiere decir que no haya problemas, sino reducir su incidencia.
En muchas ocasiones, la generación o propensión a los problemas es algo instaurado por la propia persona que los sufre: ya sea por un masoquismo inadvertido, o porque así ha sido educada o formada. En otras (tal vez, menos de lo que pensamos) ocasiones los problemas se presentan sin previo aviso, sin importar la propensión a ellos por parte del individuo. Cuantas más vicisitudes esté enfrentando la persona, menor será su productividad.
Pocas veces se trata la estabilidad emocional, y menos aun desde la etapa de formación (siendo infantes o adolescentes). En muchas ocasiones, la propensión a problemas se va inculcando desde tiernas edades, de manera que la persona termina sin saber cómo ser feliz, pero siendo experto en cómo quejarse o involucrarse en problemas, aparentemente, “sin remedio”: que si los padres tienen fuertes tensiones, que si se están divorciando, que si el gobierno, que si los precios, que si los sueldos, que si los jefes, que si los subalternos, que si los servicios, mi equipo perdió, que si el otro fue, que si todos son de lo peor, que si… Que si… Que si… Cuento de nunca acabar…
Lo peor del caso es que nos envolvemos en este tipo de problemas, aunque casi nulas veces buscamos salir de ellos. O sea, buscamos la forma de NO ser felices y, con ello, llevamos esa pesada carga a la escuela, al trabajo, a la familia, y a todo lugar al que vamos. La pregunta es: ¿Cuántos de esos “insalvables” problemas dependen de uno para su resolución? Que un problema dependa de uno tiene que ver con hacer algo en lo personal para que se pueda resolver: maltrato laboral, bajo salario, mala relación con la pareja, los hijos o familia en general, la intimidación o “bullying”, etcétera. Si no dependen de uno, lo más seguro es que nos lo hayamos agenciado gratis, y será mejor desprenderse del problema (no lo necesitamos).
Cada uno de nosotros sabe bien cuál es la mejor forma de encontrar la estabilidad emocional. Al tener estabilidad emocional se es capaz de concentrarse mejor en la productividad y en cada momento de la vida. Se puede descubrir la magia detrás de cada instante vivido. La vida misma se convierte en musa para cada uno.
Así como se decide buscar la inestabilidad emocional, puede decidirse buscar la estabilidad emocional. Es una cuestión de decisión. Para darse cuenta de esa decisión, es importante despertar y abrir los ojos a todo lo bueno que hay alrededor, y no concentrarse tan solo en lo negativo. Nuevamente, es una cuestión de decisión. Si se busca la propia estabilidad emocional, la productividad realmente mejora. Inicie viéndose en el espejo y dése cuenta de su ceño… Si está fruncido, experimente cómo se siente si lo flexibiliza…
Experimente… Y logre en la mejor medida posible su estabilidad emocional. ¡Nos seguimos leyendo!
Completamente de acuerdo, Sr. David Garza. Sin embargo, no se puede pensar siquiere en estabilidad emocional si no se tienen cubiertas las necesidades básicas de comida, vestido, vivienda. Lograr esta primera fase, puede no ser tan sencilla para muchos. ¿Qué proporción ni siquiera depende de uno mismo, es decir, no es algo que sea una cuestión de decisión, sino de las capacidades que nos fueron dadas por azar?
Me viene a la cabeza un chiste: llega un fulano a pedir trabajo y el encargado le pide sus documentos. “- ¿Su credencial de elector?” “- No, no tengo”, “- ¿Su título o certificado que acredite su profesión?” “- No, no tengo”, “- ¿Algún papel que acredite que está capacitado para el trabajo?” “-No, no tengo ninguno” “- Bueno, ¿entonces cómo es que viene a pedir trabajo sin nada?” “- En el periódico decía ‘Inútil presentarse sin papeles’.
El fondo de esto es que somos diferentes, y las capacidades intelectuales de todos son diferentes y no pueden “ampliarse” por gusto, al menos no en la proporción que quisiéramos. Es decir, no cualquier persona puede hacer que su cerebro tenga una capacidad de abstracción ya no digamos como la de Einstein o Newton o Stephen Hawking, sino de realizar tareas lo suficientemente complejas como para satisfacer la oferta de trabajo actual. Y eso no es una cuestión de esfuerzo ni de decisión. EPN no se va a volver inteligente por más que lo intente y por más libros que lea (si lo pudiera hacer).
Salu2